La sexualidad tántrica.
Para el tantra la mujer y el hombre son energía
pura. Dicha energía circula, se expresa y se usa mejor nos encontramos en
buen estado físico, mental y espiritual. Para ello requerimos realizan un buen
uso de ella a través de una dieta adecuada, de una respiración adecuada,
de ejercicio adecuado, de un descanso adecuado y de pensamiento adecuado.
Hacer
el amor es una oportunidad ideal para la circulación consciente de energía y
cualquiera de los miembros de la pareja puede hacer circular simultáneamente la
energía del otro. La energía circula automáticamente al hacer el amor, pero a
menudo se pierde debido a la falta de consciencia. Lo importante es
familiarizarse con la sensación de un flujo libre de energía a fin de
reconocerlo conscientemente. Resulta sorprendente comprobar con que facilidad la
mente puede sentir el flujo de energía si dejamos que nuestra intuición se ponga
en contacto con el cuerpo de nuestra pareja.
La respiración profunda y la retención de la misma,
permiten experimentar el flujo de energía. Veremos que ciertas partes del cuerpo
se sienten despiertas, mientras que otras las sentiremos dormidas, o menos
estimuladas. Las posturas eróticas tántricas, conocidas como bandhas
(cerraduras), fueron creadas para canalizar hacia el interior la energía que
fluye hacia fuera, y las manos y los pies se utilizan con frecuencia como
auxiliares de este proceso. Es de gran importancia hacer circular la energía
sexual, en lugar de perderla; esto puede lograrse colocando conscientemente las
manos sobre algunos de los chakras y dirigir mentalmente la energía a esos
chakras. En la imagen proveniente del Siglo XVII una pareja tántrica
practica el cierre de raíz conocido como mulabandha.
El arte del culto es esencial para tener éxito en
estas practicas. Cuando se hace el amor hay que rendir culto al espíritu
interior, llegando a la consciencia mística y de este modo también a la
autorrealización. Es así como el amor toma su carácter liberador y
verdaderamente eterno.
La iniciación sexual consiste en entregar la propia sexualidad a otra persona.
Cuando una persona acepta el acto sexual como un regalo, se dan intercambios a
varios niveles: un intercambio físico y una mezcal de secreciones, un
intercambio psicofísico de energías y polaridades vitales, un intercambio
kármico a través de la convergencia de destinos, y un intercambio espiritual,
una comunión entre los espíritus. A su nivel más alto, todos estos intercambios
incrementan la calidad de la pareja.
El principio más importante del rejuvenecimiento sexual consiste en hacer
circular la energía, en lugar de gastarla. Poniendo atención a los aspectos
mentales, emocionales y físicos del amor sexual y canalizando sabiamente las
energías vitales, se llega a un rejuvenecimiento total.
Los Tantras no aconsejan la abstinencia sexual prolongada, ya que desemboca en
la acumulación de corrientes sexuales innaturales dentro del cuerpo.
«La retención consiste en mantener el placer como una luz en medio de la
tormenta». La retención del semen o el control consciente de la eyaculación
es una cuestión voluntaria, pues no es lo mismo en un joven de 20 años que en un
adulto de 50, y la perdida de energía a través de la misma tiene un significado
y nivel muy diferente, así como entre cada individuo. Cada uno debe decidir
cuando y como establecer su propia frecuencia.
Los textos tántricos subrayan la importancia que tiene «absorber el
equivalente del compañero», siempre que haya una emisión de jugos vitales.
La perdida de semen, que proviene de todas las partes del cuerpo, debilita y
acorta la vida del hombre. Para contrarrestar esta pérdida que ocasiona la
eyaculación, hay que absorber conscientemente las secreciones femeninas, para lo
que existen distintas técnicas.
La satisfacción de la mujer es en extremo importante, ya que sólo con ella
otorgará todo su potencial iniciático a su amante. Pero eyacular o no eyacular
no ha de ser el único criterio para medir el éxito o el fracaso del acto de amor
Artículo adaptado de tantra.fiestras.com